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Relatividad de los sentimientos.

Buenas mis loquit@s, hoy me gustaría hablar de la relatividad de las cosas, la importancia que le damos a todo. Hasta qué punto somos empáticos, como medimos la importancia de las cosas y hasta donde comprendemos a los demás.

Es un tema difícil, al final todos tenemos nuestros sentimientos y pensamientos y creemos que son los mejores. Pero cuando alguien nos cuenta algo que le preocupa o le hace estar mal, tendemos a decir la típica frase «pero si no es para tanto», caemos en ese error. ¿Dónde está el punto en que algo sea para tanto? ¿De verdad tenemos que juzgar los sentimientos de los demás? ¿Se ha perdido la empatía?

Cuando alguien de nuestra confianza se abre a nosotros y nos cuenta sus problemas, esos problemas que de verdad le hacen estar mal o simplemente pensar demasiado, tenemos que apoyarles. Si es cierto que por nuestras vivencias o pensamientos en muchos casos no veremos sentido a esas preocupaciones. Pero tenemos que valorar a la otra persona, abrirse y contar las cosas tampoco es fácil, como para que encima juzguemos sus sentimientos.

La importancia de las cosas es relativa, las personas son pequeños mundos en sí mismos, que juntos creamos lo que se llama mundo. Somos seres, que sentimos y pensamos, que nuestras preocupaciones son distintas, pero no por ello menos importantes. Al final no hay una regla o una fórmula de medir la importancia de los problemas de los demás, ni de las alegrías. Todas las maneras de expresarnos y de sentir son válidas, no considero que seamos jueces para valorar la importancia que le dan el resto a sus cosas.

Al igual que cuando somos nosotros quien tenemos esos problemas y nos parecen un mundo y llega alguien que nos dice «no si no es para tanto», «todo va a salir bien». No es algo que nos guste, simplemente necesitamos soltar lo que sentimos, esas preocupaciones que se nos hacen bola y sentir que alguien nos escucha. Muchas veces el silencio es la mejor respuesta que podemos tener y ofrecer, si lo que vamos a decir no ayuda.

La empatía creo que la estamos perdiendo a marchas forzadas y es una pena. Exigimos y pedimos al resto cosas que no somos capaces de ofrecer, vivimos en una sociedad que va a todo gas, que las prisas por todo nos superan y los pequeños gestos son los que marcan la diferencia. Deberíamos practicarla con más frecuencia, y cuando alguien nos abre la puerta a su mundo y nos cuenta sus cosas, simplemente escucharle; ponernos en su piel y no juzgar si es para mucho o para poco sus problemas o alegrías; al final es su vida, su mundo, su espacio y nos hace partícipes de él.

Con esto no estoy diciendo que tenemos que ser falsos y fingir, callar y no aconsejar. Al contrario, pienso que deberíamos pensar más en el otro, ponernos en su piel y dar al menos la misma importancia que la otra persona siente, aunque para nosotros no la tenga. En algún momento seremos esa persona y nos gustaría que nos dieran lo mismo que esperamos recibir.

No es cuestión de medir las cosas, simplemente de sentir y no perder la capacidad de ser empáticos, al menos valorar un poquito más a quien tenemos a nuestro alrededor. Para los momentos buenos esta cualquiera, pero en estas situaciones se ve quien de verdad será un buen apoyo.

Cuantas veces por quitar importancia a un tema, a un sentimiento, esa persona se la calla y se hunde por no molestar y por saber que quitaremos hierro a un asunto que para él es importante. Tendríamos que ser capaces de valorar, estar en el círculo de confianza de la gente, poder apoyar y aconsejar, o simplemente ser esa mano que tire para salir de cualquier problema. Piensa que si para ti no tiene importancia, te será más fácil aconsejar y ayudar. Pero nunca quites valor a los sentimientos del resto.

No tendríamos que dejarnos llevar por las respuestas más simples o rápidas, al final cuando buscamos apoyo y consejo de quien nos quiere, intentamos que sea sincero. Deberíamos valorar lo que nos gustaría que nos dieran y ofrecer lo mismo. Que las prisas de la vida no nos hagan mirar a otro lado, quitar importancia a las cosas más simples, como una palabra bonita. Que esta sociedad no nos arrastre y nos volvamos fríos y distantes, solo por no pararnos a escuchar a las otras personas. Y sobre todo no seamos jueces de la vida de los demás, venimos a vivir, no se lo pongamos más difícil al resto de personas.

Creo en un mundo mejor, que aún quedan personas bonitas, donde todos nos podemos ayudar con tan poco, pero está solo en nuestra mano. Gracias por leerme una vez más y ya sabéis, no dejéis de soñar mis loquit@s, besos dulces.

3 comentarios sobre “Relatividad de los sentimientos.

  1. Muy buena reflexión. No solo nos conformamos con juzgar los hechos lo que hace la gente, también se juzgan sus sentimientos. Cuando pide ayuda o detectamos que la necesita, se le ayuda, no se le juzga. los sentimientos no se pueden evitar y en tal caso, como tales solo perjudican o benefician a quien los siente.

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